PARTIDOS Y
ELECCIONES AYOTZINAPA
En
la pasada conferencia se abordó el tema de democracia y las repercusiones que
ha tenido hasta la actualidad: presidentes puestos por grandes empresas,
corrupción, venta del voto, la anulación de los votos, fraudes, asesinatos,
etc.
Comenzó
con la época prehispánica hasta el porfiriato, donde se institucionalizó en
México un curioso fenómeno político: el de los gobiernos personalistas de los
presidentes en nombre de la constitución, pero al margen de la misma. El
jurista mexicano Emilio Rabasa le llamó "la Constitución y la
dictadura".
El
estado mexicano parecía definitivamente configurado en estos años como un
típico estado de derecho liberal-burgués. Pero había una inmensa distancia
entre el formalismo jurídico que aparecía en la letra de la constitución y la
realidad política y socio-económica del pueblo mexicano. Esta realidad,
desbordante en sus exigencias de justicia social, chocó con el formalismo
liberal y rompió sus moldes en la revolución de 1910. Durante muchos años se
dio en México una sangrienta lucha armada entre diversos grupos que ya no
buscaban tanto la forma de gobierno como dar cauce legal a las aspiraciones de
justicia y bienestar económico de los grandes grupos de obreros y campesinos.
Al cabo de seis años de violentas pugnas, se reunió al fin un congreso
constituyente en Querétaro que, bajo la égida de Venustiano Carranza, promulgó
al fin una nueva Constitución el 5 de febrero de 1917. Esta ley fundamental
reconocía, por vez primera en el mundo, los derechos de los trabajadores como clase
social, en sus artículos 27 y 123.
Con
esta nueva constitución, el estado mexicano, sin dejar de ser un estado de
derecho, asumía la forma de un estado social de derecho y ya no liberal.
Parecía abrirse para el pueblo mexicano una fundada esperanza de que al fin
habría coherencia entre los textos constitucionales y las aspiraciones de
libertad política y de equitativo reparto de la riqueza. Por desgracia, las
viejas prácticas de dictadura constitucional siguieron adelante con los
gobiernos revolucionarios y se ha ido consolidando, en las últimas décadas, un
presidencialismo de gran intensidad, que aprovechando la constitución va más
allá de ella y la transforma según los planes y requerimientos de la política
del presidente en turno.
Así,
el estado mexicano, surgido desde la época de la independencia como fruto de
duras y sangrientas luchas, ha llegado a ser un estado democrático,
representativo y federal. Pero, la realidad mexicana, ¿responde a ese esquema
jurídico-político? Se ha puesto de relieve la enorme disparidad entre los
factores reales del poder y la democracia formal que aparece en, la
constitución. Cabría referirse a ellos para tener una idea clara del problema,
aun cuando no se acepten todos los supuestos y conclusiones del sociólogo.
Haciendo
una reflexión acerca de la democracia en nuestro país, podemos ir recordando y
ponderando cómo se ha formado y desarrollado a lo largo de los años. La
democracia, en cuanto régimen de plena libertad política y de responsabilidad
ciudadana, que supone la edad de la razón y de la madurez, no existía, ni podía
existir, en los comienzos de la independencia. El pueblo mexicano, acostumbrado
a trescientos años en los que no tuvo voz ni voluntad propias, no podía
súbitamente despertar a la vida democrática. Por muchos años siguió siendo un
menor de edad al que no le quedaba otra cosa que "callar y obedecer".
Permanecía al margen de las luchas políticas y constituía la gran mayoría
silenciosa. Venían realistas e insurgentes, monárquicos y republicanos, federalistas
y centralistas, liberales y conservadores, liberales puros y moderados,
partidarios de la dictadura presidencial y enemigos de la misma, y el pueblo,
con sus clases trabajadoras y clases medias, casi no participaba en esas
luchas. Eran luchas de grupos y facciones.
Sin
embargo en la actualidad, la palabra democracia solo existe en los libros, ya
que el nivel de corrupción en el país llegó hasta el grado de elegir al presidente
que tomara el poder sin acudir al supuesto voto.
En
México, el sector que más vota para poder tener una mejora en sus posibilidades
de vida son los pobres, porque mientras los ricos sigan siendo ricos, a ellos
les vale.
Por
otra parte, al tener a una presiente corrupto y con propósitos de beneficencia
para él, solo trae consecuencias como mandar a matar a jóvenes estudiantes que
se vuelven analíticos y están descubriendo a quien tienen por presidente, estos
son los métodos de silenciar al pueblo. Con esto pienso que la única solución
para acabar con la opresión es un levantamiento social, para que los de abajo
tengan el poder de hablar.

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